lunes, 26 de abril de 2010

Insensibilidad

Parece que después de todo, no soy una prioridad. Se supone que eso debería hacerme sentir mal. Pero cada vez siento más anestesiada mi alma. ¿Si pudiéramos elegir entre seguir sitiendo dolor, o no sentir nada en absoluto, qué elegiríamos?
A veces me da miedo pensar que yo ya he elegido. Pero cada vez menos, porque ése también es un sentimiento, y se va diluyendo al igual que todos los demás.

Hace tiempo decidí que no quería ser feliz, para no tener que seguir intentándolo; ahora creo que ni siquiera me conformo con hacer felices a los demás. Pero tengo que seguir haciendo el esfuerzo. Después de todo, es lo que mejor se me da en esta vida.
Ser hipócrita.

lunes, 19 de abril de 2010

Vida absurda? no, gracias

-¿Por qué existe la vida?
-Por el puro placer de vivir.




El que la vida carezca de sentido, no quiere decir que sea absurda.
La gente se empeña en perderse buscando grandes ideales y nobles objetivos hacia los que dirigir su vida; o simplemente se deja llevar por el puro y simple hedonismo.
Casi nadie repara en que la respuesta siempre es, y siempre será, incorrecta; por la sencilla razón de que la pregunta siempre fue errónea.

Casi nadie es capaz de frenar un segundo en esta frenética carrera en la que hemos convertido la existencia. Pocos son los que se fijan en los detalles.
Es una lástima. Porque en esos detalles se encuentra la respuesta. Una respuesta que no contesta a ninguna pregunta.

Pero pocas personas llegan a comprender eso.




sábado, 17 de abril de 2010

...

Duras lecciones nos obliga la vida a aprender.
Me pregunto si la inocencia se va escapando, poco a poco, hasta que llega un día en el que desaparece por completo. No quiero que llegue ese momento nunca. No dejaré que me la arrebaten.

Y sin embargo, ahora, la única palabra que inunda mis pensamientos, es ésta.
Hipocresía

jueves, 1 de abril de 2010

Piratillas del Mediterráneo

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

_José de Espronceda






Y a quién no le gustaría ser un pirata, para navegar en libertad? Esa libertad soñada, que nos mantiene en pie durante nuestro cautiverio, con la esperanza de que llegue el día en que podamos vivir libres; y sentir con libertad.
Antes tenía miedo. Miedo por haber pasado tanto tiempo atada a unas cadenas de las que creí no poder escapar. Miedo de padecer el 'Síndrome del esclavo'. Aquel esclavo que cuando por fin obtiene la ansiada liberación, no sabe vivir en libertad.
Pero creo que empiezo a comprender lo que significa realmente esa palabra, que tan a la ligera se usa. "Libertad".

No se es libre por carecer de ataduras. Porque, a veces, entregarse voluntariamente a algo, o alguien, querer encadenarse, agarrarse, para no soltarse jamás, significa , paradójicamente, ser libre.

Y yo quiero compartir mi libertad.